El Crowdfunding recaudó en España 113.571.990€ en 2016, un 116,09% más que en 2015. A través de sus cuatro modalidades no sólo permite encontrar el capital necesario para lanzar todo tipo de proyectos, sino que también resulta una herramienta de validación de ideas, estudio de mercado, generación de métricas y crecimiento de la comunidad.

Para hablar de los orígenes de lo que actualmente conocemos como crowdfunding podemos trasladarnos al Nueva York de finales del siglo XIX, cuando Joseph Pulitzer organizó una colecta para construir el pedestal de la Estatua de la Libertad. A través de un anuncio de periódico, ofreció recompensas en forma de reproducciones de la estatua en miniatura a un precio de entre 1 y 5 dólares, una estrategia con la que consiguió levantar 125.000$ de la época.

Por supuesto, no es el único caso. Al referirnos a financiación colectiva también podemos hablar de los préstamos o inversiones que hemos pedido y dado a nuestros círculos cercanos (sobre todo familia y amigos) para poder financiar nuestros propios proyectos.

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Si unimos ambos ejemplos -el del pedestal de la Estatua de la Libertad y el de nuestros círculos cercanos- y le añadimos la capa tecnológica basada en el modelo plataforma, tendremos una definición del crowdfunding propiamente dicho: financiación colectiva basada en las aportaciones de una pluralidad de personas que deciden apoyar un proyecto a cambio de una preventa del producto deseado (recompensas), interés (crowdlending), capital social (equity crowdfunding) o simplemente sentir que han hecho una buena acción (donación).

No obstante, después de haber conocido numerosos proyectos que han salido adelante a través de y gracias al crowdfunding, esa definición se antoja, cuanto menos, reduccionista. Hay mucho más en esta práctica que crear una hucha virtual para recibir contribuciones más o menos interesadas. El crowdfunding, como su propio nombre indica, pone en marcha algo tan poderoso como la multitud, con toda la complejidad que ello añade al fenómeno.

Más allá del dinero

En este sentido, el crowdfunding se presenta como una herramienta muy completa a la hora de emprender cualquier tipo de proyecto. Resulta muy efectivo para validar nuestras ideas, ya que si esa pluralidad de personas de las que hablábamos antes apuesta por nosotros quiere decir que algo estaremos haciendo bien. Además, como siempre hay margen de mejora, también el feedback aportado por los mecenas o inversores resulta muy interesante de cara a implementar algún cambio. Esta misma comunidad que respalda los proyectos (backers) hará de altavoz de las campañas a través de sus redes sociales y con ello hará crecer la comunidad. Y, por último, no olvidemos que cuando levantamos capital en una campaña de recompensas estamos facturando, con lo cual, si lo añadimos a todo lo anterior dispondremos de unas métricas que van mucho más allá de un excel para siguientes rondas de financiación o creación de sinergias con socios industriales.

El crowdfunding es una herramienta clave para conseguir financiación, pero también para validar nuestras ideas y construir comunidad.

Como ejemplo de lo anterior, destacaría a unos emprendedores que hicieron una campaña de crowdfunding de recompensas para vender sudaderas. En lugar de ofrecer una serie de colores cerrados, como viene siendo habitual, aprovecharon que simplemente contaban con un diseño tipo para mostrar las características del producto y dejaron que los mecenas eligieran el color de las mismas. El resultado fue no sólo que su producción inicial cuadró perfectamente con la demanda, sino que, además, de cara a futuras producciones, consigueron tener una idea muy ajustada sobre las tendencias y los colores más solicitados —información que resultaba muy valiosa a la vez que gratuita—.

Pero donde el crowdfunding de recompensa destaca profundamente es en la validación de mercado de ideas innovadoras, o incluso un poco locas. Muchos no habríamos pensado que un producto como la Ostrich Pillow (Madrid) —una almohada para usar en cualquier parte con una forma que no deja indiferente— podría ser un producto de éxito demostrado. Otros emprendedores españoles, apasionados por crear productos innovadores, como Closca (Valencia), Neck Sound (Valencia) o Qbo (Barcelona), son muestras de que buscar en las necesidades e intereses de sus clientes, a través de sus campañas de crowdfunding, tiene su recompensa.

Salir adelante en un fin de semana

Debido a la importancia de esta alternativa para la financiación de proyectos y a su compleja puesta en marcha, se ha lanzado Crowdweekend Tour 2017, una iniciativa consistente en dos eventos (la pasada semana en Valencia, 22-23 de octubre, y la próxima en Madrid, 4 -5 de noviembre en el espacio The Cube) que tienen como objetivo ayudar a emprendedores de producto B2C, makers e inventores españoles a desarrollar sus proyectos con la ayuda de los mayores expertos en crowdfunding, marketing y comunicación.

Cada encuentro se clausurará con la elección del proyecto ganador que recibirá un servicio profesional premium por parte de Crowdemy, el equipo promotor de las jornadas, y Ulule, plataforma internacional de crowdfunding de recompensas, para realizar una campaña internacional de crowdfunding de esta modalidad que facilite el despegue de su proyecto. Puedes inscribirte a través del siguiente enlace.

¿Cómo funciona el crowdfunding?

Aunque a priori puede parecer sencillo, lo cierto es que el lanzamiento de una campaña de crowdfunding tiene su complejidad. Estas son las fases habituales:

  1. El promotor (inventor, maker, emprendedor…), una vez definida la etapa en la que se encuentra y la modalidad más interesante para su proyecto, dispone de múltiples plataformas a las que enviar su  propuesta para que sea valorada. En la misma ha de aportar el máximo de información posible para que la plataforma pueda decidir si es viable (proyecto, equipo, etapa, hitos alcanzados, facturación, capital social ofrecido, recompensas…).
  2. Si pasa el filtro, se ha de fijar el tiempo que va a estar activa la campaña (30, 60, 90 días…), durante el cual se hará la máxima difusión del mismo y preferiblemente habiendo asegurado un mínimo de recaudación entre los círculos cercanos.
  3. Cuando acaba el plazo pueden ocurrir varias cosas:
    • Si el proyecto ha conseguido levantar el 100% o más de lo solicitado se harán las transferencias correspondiente de las cantidades comprometidas y se tendrán que cumplir los compromisos adquiridos por los promotores.
    • Si la plataforma elegida funciona bajo el sistema “todo o nada” y no se ha llegado al mínimo no se cobrarán las aportaciones a los mecenas o inversores.
    • Si la plataforma elegida funciona bajo el sistema “todo cuenta” se recibirá lo recaudado hasta el fin de la campaña e igualmente se tendrán que cumplir los compromisos adquiridos.

Artículo escrito por Francisco Rodríguez, consultor en Economía Colaborativa y fundador del blog startupscolaborativas. Además, es uno de los colaboradores de CrowdWeekend Tour 2017.